GRANADA - Feria Corpus

 

 

EL FANDI Y ROCA REY SALEN A PIE

EN SEÑAL DE LUTO


Los triunfadores de la tarde renunciaron a salir a hombros, realizándolo todos juntos con un claro signo de pesar

 

 

granada

El Fandi y Roca Rey  salen a pie en señal de luto en compañía de Ponce

 

 

 


Juan Miguel Alonso – Granada – 18-06-17


Los toreros abrieron la puerta grande tras cortar tres orejas cada uno en una tarde triunfal en la que el maestro Enrique Ponce cortó una oreja de peso.


Afortunadamente se rompió la dinámica en la que había entrado la feria taurina Corpus 2017, tras dos tardes lamentables, llegó la tercera, una corrida que entretuvo al respetable, que acudió en mayor cantidad, viéndose buenas e interesantes faenas y algún toro interesante.


Abrió plaza Enrique Ponce, con un toro castaño, de nombre Mango y con 546 kilos de peso, seguramente el peor toro de la tarde. Con el capote poco pudo hacer Ponce, falto de entrega el animal no pudo lucir el torero. Con la muleta, y sin apretarle, ya perdió las manos el toro, por lo que tuvo que inventar una faena lo más aseada posible, pero sin conexión. Mató de estocada, recibiendo un golpe el torero en el encuentro.


Con su segundo, cuarto de la tarde, llamado Focho, castaño bragao de capa y que dio 547 kilos en la báscula, tuvo el diestro de Chiva un especial cuidado en hacerle las cosas bien, porque de inicio no parecía un toro propicio para faena. Hasta dos veces se fue a puerta de chiqueros rehuyendo a cualquier lucha, no quedó otra al torero que pisar esos terrenos, e intentar allí hacer la faena, y lo consiguió, porque por eso es uno de los toreros más expertos, con más conocimiento y con más tesón. Mató de una estocada entera, algo defectuosa, y se le premió con una oreja.


El torero local e ídolo de la afición, David Fandila El Fandi, por enésima vez se entregó en cuerpo y alma a su feria. Comenzó la faena al segundo de la tarde, primero de su lote, de nombre Trinquete, con tres largas cambiadas y dos verónicas de rodillas, rematada con una chicuelina y otro pase de rodillas. Después condujo al toro al caballo por lopecinas. Y después realizó un excelente tercio de banderillas. Por si no era suficiente, instrumentó una vibrante faena con la muleta a un toro, que no era fácil, pero que transmitió y eso lo aprovechó David, sobre todo por el pitón derecho. Mató de estocada entera y fue premiado con dos orejas.


Su segundo toro, quinto de la tarde, de nombre Rompehielo fue devuelto a los corrales, después de lastimarse en un lance. Lo sustituyó otro de la misma ganadería, de nombre Jíbaro, negro bragao de 579 kilos de peso. No fue un toro fácil, demasiado bronco y con excesiva violencia, que puso en aprietos al torero granadino. Pero el torero no quería dejar pasar la ocasión, una vez más, de demostrar su profesionalidad, tragó todo lo que le demandó el toro, y a base de tesón y de llevarlo muy tapado consiguió meterlo en la muleta y realizar buena faena. Con la espada estuvo acertado y cortó una oreja.


El tercer espada de la tarde fue Roca Rey, llegaba a Granada con la vitola de triunfador, y a fe que lo fue también. Su primer toro, tercero de la tarde, de nombre Sextante, un colorao chorreao en verdugo, de estupenda estampa, realizó una faena para el recuerdo. Tomó fuerza la faena con el quite, con un ramillete de pases variados, y la mantuvo en todo lo alto también con la muleta, empezando con escalofriantes pases cambiados, y siguiendo toreando al natural, con mucho temple, alargando los pases, y con un gusto sin igual. Cuando tocó el turno a los adornos, puso los pelos como escarpias pasándose al toro pegado a la taleguilla. Mató de buena estocada y fue premiado con dos orejas.


En el que cerró plaza, segundo de su lote, llamado Horquillero, de capa negra y con 512 kilos de peso, y que brindó al público también, vuelve el peruano a encadilar al público toreando en redondo, con una tranquilidad pasmosa, con hondura, con sabor, casi simulando un entrenamiento de salón. Al natural también estuvo magistral, y para finalizar la faena, un surtido de espeluznates manoletinas y pases de desprecio. Todo hacía indicar el mayor de los triunfos, pero no estuvo todo lo acertado que se esperaba con la espada, un metisaca inicial le privó de ello, luego un pinchazo hondo le valió para que el toro cayera y recibiera como premio una oreja.


A esa hora ya se conocía el fallecimiento de Iván Fandiño, por lo que la celebración se vio truncada. Los triunfadores de la tarde, Fandi y Roca Rey, renunciaron a salir a hombros, lo que hicieron todos juntos, con claro signo de pesar.

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