PAMPLONA – Feria del Toro

 

 

PAMPLONA SE MERIENDA

La faena de la feria


Ferrera luce con un buen toro de Núñez del Cuvillo * El público olvidó pedir las orejas a una sensacional faena de Antonio Ferrera con momentos cumbre y de gran calidad torera

 

ferrerapamplona

Antonio Ferrera con el cuarto de la tarde

 

 


Agencias – Pamplona – 13-07-17


Toros de Núñez del Cuvillo: soso y complicado el primero; con clase y calidad el segundo (palmas en el arrastre); desabrido el tercero; sensacional el cuarto (palmitas en el arrastre), con calidad el quinto; descastado el sexto.


Antonio Ferrera, de rosa y oro: silencio y vuelta al ruedo.

Alejandro Talavante, de marino y oro: oreja y silencio.

Ginés Marín, de canela y oro: palmas y silencio.


Presidencia: a cargo de Enrique Maya (UPN) asesorada por Fernando Moreno y Rosa Loranca (veterinaria).


Incidencias: Tarde calurosa en Pamplona. 26 grados. Lleno. Penúltima corrida de la Feria del Toro de 2017.


Firmó Antonio Ferrera la mejor faena de la Feria del Toro en el cuarto toro de la tarde, mientras el público comía a dos carrillos. Magras con tomate, patatas a la riojana y bocatas de toda condición. Mientras, entre copas de cava, calimochos y cubatas, Ferrera toreaba en el ruedo de salón con un toro de Cuvillo. Faena de dos orejas en cualquier plaza y de desmayos con algunos de los naturales, largos, profundos, hondos, sentidos. Momentos soñados. Toreo Ferrera despacio, parando el tiempo. Consiguió llevar al toro de menos a más, porque resultó inesperado cómo rompió el toro a embestir de esa manera, empujando con los cuartos traseros con verdadera codicia cuando quería atrapar los vuelos de la muleta. Lo hizo con una clase excepcional por el pitón izquierdo y repitió también el toro por la derecha. Mató mal al recibir al toro y se llevó una fea voltereta cuando trataba de descabellar. Cuando el toro dobló, el público apuraba sus meriendas y, para cuando reaccionaron para pedir la oreja, el bravo de Cuvillo ya había sido arrastrado por las mulillas con unas leves palmitas. El público pitó luego al palco, que en realidad cumplió con su deber de no otorgar la oreja ante la ausencia de petición mayoritaria una faena que debió ser premiada sí o sí. Había conseguido el torero extremeño una importante ovación en las banderillas del cuarto después de intentarlo con un soso primero. Ferrera, aún así, consiguió endulzar la embestida de un toro desclasado, el primero, que pegaba cabezazos y se revolvía a mitad de la embestida. Con cuidado y mucho gusto sacó algunos chispazos en los naturales y consiguió incluso que el toro tragara media tanda por la derecha. Poco más.


Pudo Talavante abrir la puerta grande con el quinto de la tarde. Llevaba ya una oreja de su primero, conseguida a base de una faena efectiva y una buena tanda de naturales. Fue el quinto un buen toro que le permitió al extremeño hacer una faena a su medida, suficiente para conseguir la llave de la puerta grande. Pero pinchó de manera reiterada hasta en cinco ocasiones y el triunfo tornó en pitos. Talavante no estuvo brillante ni poderoso. Aprovechó su técnica y cualidades, pero no deslumbró.


Se encontró Ginés Marín con un toro insípido y molesto en el tercero de la tarde, al que se esforzó en torear cuando el animal pasaba por la muleta como si estuviera de paseo. Sin emoción, sin humillar y con una embestida desairada. Parecido sino corrió en el sexto. Se hizo el torero andaluz el puesto de Roca Rey después de su salida a hombros del día anterior, pero se marchó de vacío en su segunda tarde en Pamplona, menos metido que la corrida anterior y sin suerte en su lote.

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