CALI- Colombia

 

MIRADAS


En los toros las miradas importan mucho porque aquellas hablan, explican y advierten

 

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Cañaveralejo

 

 

 


Por.- Daniel Sebastián Ríos Marín – Cali – 11-11-17


Hay miradas que alegran, miradas que asustan, miradas que enseñan y reprenden, miradas que confunden; tal vez por eso Jarabe de Palo se preocupa por confundir una sonrisa “por camelo si me miras”.


Dice el buen subalterno “Chiricuto” que con el paso de los años, a los integrantes de la cuadrilla de César Rincón les bastaba una mirada para entender lo que cada quien debía hacer ante un toro. Es que en los toros las miradas importan mucho porque aquellas hablan, explican y advierten.

Así, por ejemplo, después de que ocurre una cornada, o una voltereta, algún sabio con micrófono en mano explica que antes de que ello sucediera el toro miraba mucho cuando pasaba por el pitón derecho, o por el izquierdo, y era obvio que viniera la cogida.


Pero en los toros las miradas también narran ilusiones, triunfos, alegrías y proezas. En Cali, en la noche del viernes, con mirada tranquila Juan Camilo Alzate paseó una oreja después de pegar pases con solvencia y matar con facilidad. Al terminar la lidia del segundo de los novillos del festejo, la mirada de Cáqueza reflejaba satisfacción: toreó con belleza y temple.


La alegría y el triunfo miraron a través de Juan Sebastián Hernández; aunque no logró hilvanar naturales, dos buenas tandas de derechazos y el manejo eficaz de las espadas le permitieron cortar una oreja. La impotencia se encarnó en la mirada de Marcillo que ante un toro estático no pudo pegar ni siquiera un pase. La mirada de Manjarrez se paseó entre el miedo y la desazón de sentirse incapaz de acoplarse a la embestida del quinto de la noche. La seria mirada de Viloria habló más de sus deseos de torear bien que de haber dibujado muletazos limpios.


Como en los toros siempre se da más de lo que se ofrece, movido por la ambición de encontrar éxito, Marcillo lidió un toro de regalo cicatero con sus embestidas. Al final, la mirada de Marcillo expresaba satisfacción por el deber cumplido; entre palmas se despidió del público.  No pude ver la mirada del ganadero, pero con seguridad debió expresar serenidad porque tres toros embistieron de buena manera.

Hoy, corrida de toros en Cañaveralejo. Todavía tenemos toros por ver y miradas por percibir.

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