MANIZALES – Colombia

 

 

TARDE GRIS


La tristeza por la muerte de Andrés de los Ríos se expandió por todos los sectores sociales de Manizales * Hasta siempre torero

 

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Novillada de Manizales con ejemplares muy bien presentados

 

 


Por.- Daniel Sebastián Ríos Marín – Manizales – 10-01-18


El cartel del tercer festejo de la temporada taurina de 2018 en Manizales señalaba que se correrían novillos toros de Achury Viejo para ser lidiados por Sebastián Cáqueza, Andrés Bedoya y Santiago Fresneda. Si este hubiera sido cartel de otras épocas, la empresa hubiera advertido que el festejo se realizaría siempre que el tiempo lo permitiera. Y aunque el tiempo se empeñó en que no hubiera toros en Manizales en la tarde del 9 de enero, los novilleros, que fueron todos ilusiones y ganas, enfrentaron con entereza la lluvia que no cesó a lo largo del festejo y acompañados de una afición que también se resistió a no ver correr toros, lidiaron los seis novillos anunciados.


La lluvia atroz que cayó desde el paseíllo y que se mantuvo hasta que sonaron los tres avisos como orden para devolver vivo a los corrales al último novillo del festejo afectó de forma grave el desarrollo de la novillada y, por lo mismo, lo que ocurrió en el ruedo fue de escaso contenido. Sin embargo, pasaría por injusto si no digo que el encierro de Achury fue impecable de presentación; novillos que fueron auténticos toros no solo por edad, que se advirtió de cuatro años cumplidos en varios de los ejemplares, sino también por el fenotipo de animales musculosos, con pitones ofensivos y comportamiento que reveló seriedad.


Fresneda cortó una oreja del tercer novillo de la tarde y le sonaron los tres avisos en el segundo de los toros de su actuación. Cáqueza y Bedoya que lo pusieron todo, sobrevivieron con decencia y torería, pero el silencio acompañó sus presentaciones.


La verdad es que la tarde estuvo marcada por la noticia de la muerte del matador de toros manizaleño Andrés de los Ríos quien, como se advertía en este portal, fue encontrado sin vida en su lugar de residencia. Al terminar el paseíllo se guardó un minuto de silencio y, en su honor, la banda municipal interpretó el pasodoble que llevaba el nombre del torero y que compuso el maestro Guillermo González Arenas.


La tristeza por la muerte de Andrés de los Ríos se expandió por todos los sectores sociales de Manizales. Desde que comenzó este siglo, varios toreros manizaleños tomaron la alternativa. Sin embargo, ninguno despertó tanta simpatía como Andrés. De novillero, se acostumbró a salir en hombros por la puerta grande de la plaza de su ciudad; el día de su alternativa en 2006 cortó cuatro orejas y mientras César Rincón y El Cid abandonaron el ruedo caminando, Andrés lo hacía en hombros de los aficionados que sentían su triunfo tan propio. Y lo era, porque Andrés fue en esa época el torero de Manizales.


Al año siguiente regresó a validar aquel triunfo y a fe que lo consiguió. En el cartel, El Juli y, otra vez, Rincón. Sin duda, la mejor manera de recordar a Andrés será ligándolo a su toreo fino y puro. Por eso también, en Manizales que es tierra torerista, el nombre de Andrés es sinónimo de torero; como prueba de lo que digo, cito a Jorge Arturo Díaz que, al reseñar para EL TIEMPO el toreo de Andrés en aquella tarde de 2007, dijo lo siguiente:


“Andrés de los Ríos, ante dos maestros que había cortado de a dos orejas ha podido achicarse. ! ¡Qué va! Ante su primer toro meció el capote de las tablas al centro, y allí se rebozó en una media despatarrada. (…) El manizaleño regó de toreo purista, izquierdista y lento el ruedo de su tierra. Sobriedad manoletista que produjo un desborde pasional en el tendido. Y para más emoción y verdad, mató de una estocada a ley.


Carbonero, el bravo sexto, salió al ruedo luego de un faenón de El Juli.


Otra vez Andrés se creció. Si las verónicas del madrileño fueron dibujos, las suyas fueron pinturas. Y los remates eran espléndidos. Era el pandemonium, cerraba una corrida de apoteosis.” Hasta siempre torero.

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