MANIZALES - Colombia

 

 

JUVENTUD MANIZALEÑA


¡Manizales beso tu nombre que significa juventud!

 

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El tendido joven en Manizales

 

 


Por.- Daniel Sebastián Ríos Marín – Manizales – 11-01-18


Sobre la afición de Manizales se dicen muchas cosas. Antonio Caballero, por ejemplo, insinúa que saben poquito de toros y que, además, Manizales queda muy lejos; los aficionados de otras regiones afirman con socarronería que en Manizales se lidian siempre novillos y que así no hay mérito. Se le acusa de triunfalista y torerista y a la vez, paradójicamente, se le reconoce como la afición más sólida del país, al punto de que los propios manizaleños proclamaran a la ciudad “capital taurina de Colombia” y eso parece que nadie lo discute y que tampoco a nadie le incomoda.


Pero, con todo, el arraigo de la tauromaquia en la ciudad es innegable. Ejemplos:


Uno: Desde hace dos años, el Concejo Municipal creó una cátedra de historia regional que de manera mensual se imparte en una de las universidades de la ciudad; uno de los elementos que compone el currículo de la cátedra versa sobre la incidencia de la celebración de actividades taurinas en la historia de Manizales. Es tal la importancia que se da a la cátedra que el contenido académico de las conferencias ha estado a cargo del doctor Jorge Enrique Henao, reconocido profesional del derecho y aficionado ejemplar y del maestro Alfredo Molano.


Dos: El 15 de octubre de 2017 más de cinco mil personas caminaron por las calles de la ciudad para protestar en contra de los proyectos de Ley que pretenden prohibir la celebración de corridas de toros en Colombia.


Tres: Desde hace varios años, la empresa que maneja la plaza de toros decidió incentivar la asistencia a las corridas de personas menores de veinticinco años para lo que creó el denominado “abono joven”. El éxito de la idea es innegable. Para la actual temporada taurina, cerca de mil doscientos jóvenes adquirieron tal abono, tarde tras tarde acuden uniformados, llenan de alegría los tendidos y recuerdan, con el ejemplo, que los toros son, sobretodo, una fiesta.


De esa fiesta se contagió Román Collado en la tercera corrida de la temporada 2018. En su primer toro, a punta de verónicas y chicuelinas, alegró la tarde. Con la muleta estuvo firme y variado. Derechazos y naturales mandones -precedidos de una colocación sin mácula- y una estocada ejecutada brillantemente hicieron que la presidencia del festejo no se resistiera a sumarse a la fiesta y concediera dos orejas. El toro que fue bueno por fijo, pronto y de embestida emocionante fue arrastrado con lentitud.


El segundo de los toros de Román peleó con decisión en el caballo. Como si fuera bravo, hizo volar a uno de los picadores, recibió hasta tres puyazos, pero por manso hizo su propia fiesta en el tercio de banderillas. De manera curiosa, el toro acudía con desidia a los capotes del torero y sus subalternos. Sin embargo, le bastaba ver a los banderilleros para acosarlos y hacerlos correr. Emociones que también hacen parte de la fiesta. Con la muleta poco pudo crear el torero español.


Para hablar de los toros, debe decirse que Paispamba corrió un bonito y bien presentado encierro, que todos los toros acudieron con fiereza al caballo y que, con excepción del primer toro de Román, tuvieron poco fondo. Queda en deuda el ganadero Enrique Álvarez.


Completaron el cartel Leandro de Andalucía y Juan de Castilla que buscaron torear bien y con belleza; Leandro más fino, Juan más profundo. Sus toros duraron poco y alguno con marcado peligro contribuyeron a que los toreros se fueran de la plaza entre el silencio del público. Ambos toreros lo intentaron con gusto haciendo uso de las virtudes que están al alcance de sus tauromaquias en progreso, con seriedad litúrgica, pero con la alegría propia de la juventud.


Es que, en Manizales, cuando hay toros, todo el mundo se pone más joven. Hasta Ponce que anduvo en el callejón se le veía remozado. No en vano, el himno de la ciudad reza: ¡Manizales beso tu nombre que significa juventud!

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